Con frecuencia, pensamos que los niños tienen un horario fijo, o al menos sugerido, para ir a dormir por la noche. Sin embargo, el momento de darles las buenas noches, que es común entre todos los niños, varía según la cultura.
Costumbres de cada país
El lugar donde vivimos influye en nuestros ritmos diarios, y esto se extiende también al sueño de los más pequeños. Un estudio reciente publicado por la revista Sleep Medicine, dirigido por la psicóloga clínica Jodi Mindell de la Universidad de Saint Joseph en Filadelfia, destacó las grandes diferencias en los horarios de sueño para bebés y niños de hasta 3 años.
Estas variaciones están particularmente vinculadas al país de residencia: “la hora de ir a dormir varía increíblemente entre culturas, con diferencias de hasta dos horas y media entre naciones, como Australia y Nueva Zelanda en comparación con lugares como Hong Kong y Corea”, señala el estudio.
El impacto del entorno
Se examinaron las respuestas de los padres de 29.287 bebés y niños pequeños de diversas naciones, incluyendo China, Hong Kong, India, Indonesia, Corea del Sur, Japón, Malasia, Filipinas, Singapur, Taiwán, Tailandia, Vietnam, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos.
De acuerdo con la investigación, los niños de Hong Kong son los que se van a la cama más tarde, alrededor de las 22:17 en promedio, mientras que los de Nueva Zelanda son los primeros en dormir, alrededor de las 19:30. Las diferencias también son notables en Europa: mientras que los niños holandeses se acuestan a las 19:00, en España es habitual que se les ponga en la cama alrededor de las 23:00.
La costumbre de acostarse tarde se observa con mayor frecuencia en los países cálidos, donde es común disfrutar de una siesta durante las horas más calurosas del día y reanudar las actividades por la tarde. Por lo tanto, no hay una regla universal para acostar a los niños, ya que los padres se adaptan a las condiciones climáticas y a otros hábitos, como el horario laboral.
Hábitos que favorecen el sueño
¿Cuáles son las mejores prácticas que suelen implementarse para favorecer el sueño infantil? El baño caliente, las canciones de cuna y la lectura de libros son rituales comunes, aunque con ciertas variaciones. En Estados Unidos, el 60% de los padres baña a su hijo antes de acostarlo, cifra que se eleva al 81% en el Reino Unido, mientras que en India desciende al 13% y en Indonesia apenas llega al 6%.
Leverageando la lectura y el canto como momentos de cercanía con los padres, estas actividades no solo son esenciales para el proceso de conciliación del sueño, sino que también forman parte importante de la rutina diaria.
¿Dormir juntos o no?
La decisión de compartir la cama con los hijos varía notablemente según la cultura. En Corea, es común que los padres duerman junto a sus niños, una práctica conocida como cosleeping, mientras que en los Países Bajos es más habitual que los niños sean acostados solos en sus habitaciones.
Es erróneo pensar que acostar a los niños de forma independiente es algo completamente natural y fisiológico; más bien se trata de una costumbre adaptada a los hogares occidentales, donde es normal contar con múltiples habitaciones. El sueño puede llevar a los pequeños a sentirse vulnerables, y es natural que deseen dormir con sus padres para sentirse seguros ante las inquietudes del mundo exterior. Por lo tanto, no hay nada de malo en satisfacer esa necesidad.
¿Cuáles son tus hábitos personales? ¿Tus hijos duermen en su habitación o prefieren pasar la noche en el cama matrimonial?
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