Los meteorólogos nos advierten que estamos atravesando los días más cálidos del verano, y parece que no hay descanso ante esta ola de calor. Sin embargo, para los corredores, detenerse no es una opción; correr en verano, sin importar las condiciones climáticas, está en nuestro ADN. Con las maratones de otoño a la vuelta de la esquina y con el objetivo de que nuestras zapatillas nos lleven a ciudades como Verona, Venecia, Florencia, Valencia o Nueva York, es hora de comenzar los entrenamientos. ¡No dejemos que el calor nos detenga!
Por esta razón, a continuación, compartimos cinco consejos esenciales para sobrevivir a las carreras en los intensos días de verano.
1. El momento más adecuado
La frase «Dormir es para los débiles» (cita atribuida a Christopher Gaylord, leyenda de los corredores de ultra resistencia) resuena entre muchos corredores que prefieren salir a correr por la tarde. Sin embargo, durante el verano, el sol se mantiene alto durante mucho tiempo y las temperaturas se mantienen elevadas incluso después del ocaso. El asfalto retiene el calor acumulado y, tras la puesta del sol, es como correr sobre brasas.
Es cierto que levantarse a las 6 de la mañana puede sonar complicado, pero les aseguro que es el momento ideal para correr en verano. Justo antes del amanecer, la temperatura alcanza su punto más bajo y, alrededor de las 6:00-6:30, el sol aún está bajo. Esta es la oportunidad para entrenar en un clima más soportable. Si les cuesta hacerlo solos, pueden unirse a los Sunrise Runners, que cada viernes organizan una reunión para correr en grupo.
2. Hidrátate antes, durante y después
La hidratación es la clave de nuestro bienestar diario, tanto en verano como en invierno. Los médicos aconsejan que todos bebamos al menos 2 litros de agua al día; como corredores, debemos incrementar esa cantidad. Antes de salir a correr en un día de calor, es fundamental consumir al menos medio litro de agua (equivalente a dos vasos de Mojito… pero sin ron).
Planifiquen rutas que incluyan fuentes de agua; si están en Padua, pueden consultar este enlace para encontrar las más cercanas. Al finalizar el entrenamiento, asegúrense de rehidratarse con agua o bebidas que ayuden a equilibrar los electrolitos.
3. Escucha a tu corazón, no a tus piernas
Correr en los cálidos y coloridos días de verano puede ser mucho más agradable mentalmente; sin embargo, es también más exigente físicamente. La temperatura del aire es alta y pesada, lo que puede hacer que sientan que su rendimiento no es el habitual. Es importante recordar que, a medida que aumenta el calor, nuestro cuerpo consume mucha más energía para enfriarse, se suda más y el estrés físico se incrementa.
Por ello, contar con un monitor de frecuencia cardíaca se vuelve imprescindible para vigilar el pulso en lugar de la velocidad. Si en un día caluroso, con temperaturas de 30 °C, no pueden mantener el ritmo acostumbrado, no se desanimen. Lo esencial es asegurar que su corazón se mantenga en condiciones óptimas para el entrenamiento… ¡a veces es mejor reducir la velocidad! Habrán más oportunidades para acelerar cuando las temperaturas bajen.
4. Vístete ligero, pero no sin ropa
El cuerpo humano actúa como un climatizador natural, diseñado para mantener una temperatura corporal media. Con el calor, es esencial minimizar la vestimenta para evitar el sobrecalentamiento y prevenir golpes de calor. La sudoración permite que nuestro cuerpo libere calor a través de la evaporación del sudor. Usar camisetas sin mangas o prendas técnicas facilita esta transpiración, ayudando a la regulación de la temperatura.
En ocasiones te encontrarás con corredores que optan por chaquetas en verano, quizás pensando que acelerarán su pérdida de peso, pero esta práctica es errónea y peligrosa, ya que impide la evaporación de la sudoración. Tras finalizar el entrenamiento, es recomendable cambiarse la camiseta antes de entrar a espacios con aire acondicionado para evitar resfriados.
5. Protección solar y confort
La luz solar puede resultar deslumbrante y molesta, provocando que se contraigan los músculos faciales y afectando el disfrute de la carrera. Los gafas de sol no solo ayudan a mitigar el deslumbramiento, sino que también permiten mantener los músculos del rostro relajados, mejorando la sensación general. Además, un sombrero puede ofrecer sombra a los ojos y la cabeza, protegiéndonos de los rayos solares. Mojar el sombrero de vez en cuando puede proporcionar un efecto refrescante muy agradable.
Siguiendo estos consejos, estaremos listos para disfrutar de nuestras carreras durante este cálido verano de la mejor manera posible.
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